Nosotros. Yevgueni Zamiatin
Yevgueni Zamiatin, ingeniero y escritor ruso de finales del siglo XIX y
principios del XX, Arrestado y exiliado dos veces, en 1906 y en 1911, vivió en
Finlandia y Reino unido donde entra en contacto con el Taylorismo que dejó una
enorme huella en él. Regresa a Rusia en 1917 y crea la escuela literaria Hermanos
Serapión; sin embargo, se convierte en víctima de la censura por la que,
entre otras, es censurada su novela Nosotros; Máximo Gorki interviene a su
favor ante Stalin y en 1932 consigue emigrar a Francia.
Zamiatin utiliza sus conocimientos, o mejor dicho, su mentalidad científica para usar las matemáticas y el cálculo dentro del establecimiento de la vida ciudadana; así pues, las jornadas son establecidas por medio de tablas y la felicidad general es una felicidad matemática e impecable:”(…) habiendo conquistado el hambre (esto es, diciéndolo algebraicamente, habiendo alcanzado el total del bienestar corporal), el Estado Único dirigió su ataque contra el segundo dueño del mundo, contra el amor. Y al fin este elemento fue también conquistado, es decir organizado y puesto en una fórmula matemática. (…)” (p. 28). Es el Estado Único dirigido por el Benefactor, vigilado por los Guardianes y dirigido por ministerios como el Misterio Médico o el Ministerio de los Guardianes. Ya no existen ciudadanos con nombres, sino números, números-hombre y números-mujeres, por lo que el protagonista porta el nombre D-505 y otros personajes importantes serán I-330, 0-90, R-13 y otros abreviados como S, ó U.
En esta novela, nos encontramos en un espacio rodeado de un muro verde, por lo que existe el Mundo interior en el que existen máquinas, botas, fórmulas, comida y en general, cosas racionales y útiles, mientras que en el Mundo exterior existen flores y cosas no prácticas. Zamiatin nos introduce en un Estado totalitario en el que la individualidad no existe, bien al contrario, todos los ciudadanos realizan los mismos actos cotidianos, uniformes, calculados, medidos y constantemente visibles puesto que los edificios y las paredes son transparentes. Nadie puede sustraerse a la observación de sus actos, exceptos los días en que les corresponde disfrutar de sus encuentros sexuales acordados por un tique rosa y realizados en la intimidad ya que, excepcionalmente, se les permite bajar las cortinas.
El protagonista
es D-505, uno de los matemáticos dedicados a la construcción del Integral de
cristal, eléctrico, de aliento de fuego, cuya misión es la de someter a los
posibles habitantes de otros planetas y someterlos a la misma felicidad que
reina en el Estado Único. Nuestro héroe incumple las reglas y costumbres
escribiendo un tipo de diario cuyas entradas nombra como Registros en
los que alude permanentemente a sus lectores e incluso los interpela, además de
usar frases constantemente terminadas por puntos suspensivos dejando así las
posibles interpretaciones libres; en ellos habla de nosotros, es
decir de la población general de los números, pero también de uno,
refiriéndose de forma impersonal a un solo individuo y también a yo. No sólo contraviene
las reglas escribiendo, sino también soñando, porque está prohibido este
tipo de acción individual, personal e inconsciente: “(…) Nunca había tenido
sueños antes. Dicen que para los antiguos los sueños eran algo común; después
de todo su vida no era sino un carrusel que giraba; verde, naranja, un Buda.
Pero nosotros, los humanos de hoy, sabemos muy bien que el sueño es una seria
enfermedad mental” (p. 37). D-505 no tarda en sentirse muy enfermo y también
muy observado.
El encuentro fortuito con I-330 le conducirá por un camino desconocido por él hasta aquel momento y comenzará con la visita a la Casa de los Antiguos, visita que le conducirá a una nueva desobediencia no informando de ella al ministerio de los Guardianes. Pero igualmente descubrirá que su amigo R-13 también conoce a I-330 y que, además, escribe una historia antigua sobre la felicidad destinada a su Integral. Estas relaciones y numerosos nuevos descubrimientos llevarán a D-505 a confesarse que ama a I-330 y que está dispuesto a seguirla donde quiera que ella vaya, incluso a servirse del Integral para derrotar al Estado Único y suplantarlo por el de los Antiguos al otro lado del muro Verde. Esto le llevará a preguntarse:”(…) ¿Es posible que los muros centenarios del Estado Único, fuertes y sanos, caigan? ¿Es posible que quedemos sin techo sobre nuestras cabezas, y volvamos al salvaje estado de libertad de nuestros remotos ancestros? (…) Siento vergüenza por ellos (…) ¿Pero quiénes son ellos? ¿Y quién soy yo? ¿”Ellos”, “Nosotros”? ¿Acaso lo sé? (p. 141).
La presentación y el ensayo general del Integral se retrasa debido a la práctica obligatoria de una nueva cirugía que será aplicada a todos los números para inmunizarlos de las enfermedades como la fantasía, la formación del alma y la conciencia de uno mismo. D-505 duda en someterse a la operación, pero la traición de otro constructor le aclarará la duda y la situación se normalizará en aras al bienestar común.
Si bien Nosotros
se publicó por primera vez en Londres en 1924, su gran éxito no llegó hasta su
publicación en Francia en 1929, mientras que en la URSS no se publicó hasta
1988. Esta novela inicia el género distópico y servirá más tarde de
inspiración para George Orwell en su novela “1985”, y para Aldous Husley
y su “Mundo feliz”. Un avezado lector sabrá reconocer indeleblemente los
temas y elementos que manifiestan la indudable similitud entre la primera
novela y las dos siguientes. Mundos utópicos no tan lejanos ya de nuestro mundo
del siglo XXI.
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