La Literatura distópica. Elvira Martín
Un género de la mano de tres autores
Hoy en día nos encontramos inmersos en una fase un tanto extraña en la que estamos perdiendo los referentes culturales, políticos y económicos que nos han regido, al menos, desde hace unos ochenta años. Esto me ha llevado a pensar en un género o subgénero, como también se la conoce, de la literatura de ciencia ficción. Me refiero a la literatura de la distopía.
La autoría de este tipo de literatura se la atribuye al ruso Yevgueni Zamyatin, que escribió su novela “Nosotros” en los años veinte del siglo pasado. Le siguen Aldous Huxley con “Un mundo feliz”, novela publicada en los años treinta del siglo pasado, y finalmente, tenemos a George Orwell con su “1984” publicada en mil novecientos cuarenta y nueve.
Resulta interesante observar que los tres autores pertenecientes a círculos socio- económicos diferentes, llegaron a ver el futuro de la sociedad prácticamente en la misma dirección, si bien la influencia del escritor ruso sobre los dos ingleses es indudable. Zamyatin, perteneciente a una familia ortodoxa y aficionada a la música, estudió Ingeniería Naval en San Petersburgo y no tardó en unirse a los bolcheviques con los que participó en las revoluciones de mil novecientos cinco y mil novecientos diecisiete. Aun así, se vio en la obligación de exiliarse dos veces; la segunda vez, Máximo Gorki intercedió por él ante Stalin para que le permitiese emigrar junto a su esposa. En Inglaterra entra en contacto con el Taylorismo, cuya organización industrial estaba dirigida al aumento de producción y al trabajo en cadena.
Houxley, en cambio, pertenecía a una gran familia inglesa de intelectuales. Fue un viajero empedernido. En Estados Unidos conoció el sistema de producción en cadena de Henry Ford y su modelo de automóvil T, que revolucionó el mundo de la industria, principalmente el de la automovilística. Por otra parte, a través de sus viajes adquirió un gran interés por la parapsicología, el misticismo y la espiritualidad, además de ser un gran erudito debido a su enorme curiosidad intelectual. Muy crítico con los roles y las convenciones sociales, también se interesaba por los acontecimientos cotidianos, la paz, la ciencia, o los recursos naturales.
George Orwell, cuyo nombre real era Eric Arthur Blair, hijo de un administrador del opio del gobierno colonial de la India y descendiente de un propietario de cientos de esclavos en Jamaica, estudió en Inglaterra gracias a una beca, pero no pudiendo costearse los estudios universitarios, se unió a la Policía Imperial India en Birmania, y más tarde sobrevivió desempeñando todo tipo de trabajos. Su desarrollo intelectual le llevó a oponerse al imperialismo británico, y a los totalitarismos nazi y estalinista, pero también a simpatizar y adherirse al socialismo democrático. Su participación en la guerra civil española le marcó en su visión del mundo y en su idea de la necesidad de combatir a los países capitalistas y al estalinismo; despreciaba los puntos de vista emancipadores revolucionarios de la clase media, las tendencias hipersexuales y también la homosexualidad.
La novela de Zamyatin
En la primera de estas tres novelas, el autor, Zamyatin, nos presenta un mundo imaginado en círculos concéntricos concebido bajo el influjo de las matemáticas. La población está dividida en tres tipos diferentes: los dirigentes, el ciudadano medio uniformado y controlado por el Partido Único, y los pertenecientes al Estado Exterior destinados a la producción. El cálculo establece la vida cotidiana a través de tablas que también implantan una felicidad matemática impecable: ”[...Habiendo conquistado el hambre (esto es, diciéndolo algebraicamente, habiendo alcanzado el total del bienestar corporal), el Estado Único dirigió su ataque contra el segundo dueño del mundo, contra el amor. Y al fin este elemento fue también conquistado, es decir organizado y puesto en una fórmula matemática. (…)] (p. 28). Es el Estado Único dirigido por el Benefactor, vigilado por los Guardianes y controlado por ministerios como el Ministerio Médico o el Ministerio de los Guardianes. En este Estado los ciudadanos no tienen nombre, sino números-hombres y números-mujeres; así pues, los protagonistas serán E-505, I-330, O-90, R-13 y otros abreviados como S, ó U.
El Estado único está rodeado de un muro verde; fuera de él se encuentra el Mundo Exterior en el que están las flores y las cosas no prácticas, mientras que en Mundo Interior se encuentran las máquinas, fórmulas, comida y, en general, cosas racionales y útiles. La novela está construida en torno a la fabricación de una nave espacial que facilitará la conquista de otros mundos para imponerles la felicidad del Estado Único; D-505 es uno de los matemáticos que contribuyen a ello. En este mundo, todo es transparente, incluidos los edificios y las paredes. La individualidad no existe, todos los ciudadanos realizan los mismos actos cotidianos y sólo pueden sustraerse a la observación los días que les corresponde disfrutar de sus encuentros sexuales en los que se les permite bajar las cortinas de las ventanas.
D-505 incumple las reglas escribiendo un diario cuyas entradas nombra como Registros. Otra de sus contravenciones a las reglas es la del sueño, pues soñar está considerado como una enfermedad grave muy peligrosa. El encuentro fortuito con I-330 le conduce por un camino desconocido que comienza en la Casa de los Antiguos donde sus descubrimientos serán numerosos; entre ellos se sitúa uno inesperado, el confesarse a sí mismo su amor por I-330. Este sentimiento desconocido le llevará a desear seguirla incluso suponiendo que ello implique derrotar al Estado Único y suplantarlo por el de los Antiguos al otro lado del Muro Verde. Su pensamiento se desarrolla en el sentido de la identidad:” (…) ¿Es posible que los muros centenarios del Estado Único, fuertes y sanos, caigan? ¿Es posible que quedemos sin techo sobre nuestras cabezas, y volvamos al salvaje estado de libertad de nuestros remotos ancestros? (...) Siento vergüenza por ellos (…) ¿Pero quiénes son ellos? ¿Y quién soy yo? ¿Ellos”, “Nosotros”? ¿Acaso lo sé? (p. 141).
La construcción de la Nave “Integral” se retrasa por la imposición de una nueva cirugía que será aplicada a todos los números para inmunizarlos contra enfermedades como la fantasía, la formación del alma y la conciencia de uno mismo. D-505 duda en someterse a la cirugía, pero se verá obligado a ello y todo volverá a su cauce anterior.
La novela de Huxley
En la segunda novela “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, también nos encontramos con un estado totalitario que, al igual que en “1984”, se desarrolla en Londres. Los ciudadanos pertenecen a tres tipos diferentes: los Alfa y Beta o dirigentes, de gran capacidad intelectual; los Delta, de inteligencia media, e intermedios, y los Gamma y Épsilon, sin ninguna inteligencia, clonados, producidos en serie con etiquetado T= varones, y O = hembras, destinados a la producción. También existe una cuarta clase constituida por los interventores e incubadores, hermafroditas y estériles. Es decir que la sociedad está formada por castas según el modelo de la India.
La narración comienza seiscientos treinta y dos años después de Ford. El supremo dirigente de este estado es Ford; se han abolido las lenguas muertas como el polaco, el francés y el alemán, así como la Historia, la cultura, la noción de la antigua familia, el instinto femenino y maternal (sustituidos por componentes químicos) y las relaciones de pareja indefinidas entre los jóvenes. Cada fase equivalente a la vida humana pasada está programada de forma artificial, la mente del niño y del adulto son inducidas repetidas veces con sugestiones del Estado, se eliminan los pensamientos negativos mediante un producto químico llamado “Soma”, se fomenta la promiscuidad según la teoría de que todo el mundo pertenece a todo el mundo. A todas las edades se mantiene la misma intensidad de activismo, siempre en público, excepto en el caso de “pensar”, que no se mantiene a ninguna edad. El ser supremo es Ford y una vez al año se asiste a la Celebración del Día de Ford.
A pesar de todo esto, existen islas punitivas a las que se destina a los que se obstinan en pensar y ser diferentes de los demás; el castigo consiste en no disfrutar de la felicidad programada, en enfermedades y en frustraciones. Igualmente existen las reservas de salvajes cercadas y electrificadas de las que no se puede salir; tampoco disfrutan de ninguna ayuda, servicios ni beneficios. En caso de que algún visitante se pierda o quede atrapado allí, ya no podrá salir ni volver al mundo feliz.
El protagonista principal de esta novela es Bernard, que a pesar de ser Alfa, posee un aspecto físico diferente a los demás Alfa, por lo que se sospecha que se produjo un error durante su incubación. Bernard no es muy popular porque tiene un carácter también diferente, no es tan abierto y le gusta actuar individualmente. Su condición de psicólogo le convierte en beneficiario de algunos días de vacaciones en una reserva de salvajes y allí irá con su amiga Lenina. En la reserva descubre a una antigua Alfa perdida treinta años antes; ésta tiene un hijo llamado John y ni ella ni él son aceptados en la comunidad por causa de su aspecto físico diferente y sus costumbres igualmente distintas. Bernard consigue un permiso especial para devolverlos al mundo al que pertenecen, pero allí tampoco serán bien aceptados. Bernard adquiere una buena reputación relacionada con la curiosidad de observar al salvaje y convertirlo en objeto de diversión. John no escribe ningún diario, pero vive en adoración de las obras de Shakespeare; vive en casa de Watson Helmholtz, amigo de Bernard, y se verá confrontado a un dolor inmenso no respetado por los Alfa; es el momento en el que el salvaje decide rebelarse. Entonces llegan las represalias para Bernard y Watson, que serán destinados a Islandia; también para John, desterrado a un faro. John nos conducirá a un final inesperado, pero de rechazo total al mundo feliz.
La novela de Orwell
Por último tenemos “1984”, de George Orwell. Aparece Winston, ciudadano de un mundo totalitario y consciente de realizar todo tipo de acciones prohibidas como escribir un diario (que comienza el cuatro de abril de mil novecientos ochenta y cuatro) con pluma y tinta, comprar un libro, o soñar. En realidad no son cosas prohibidas puesto que no hay leyes, pero conllevan penas de muerte o de veinticinco años de trabajos forzados. También en este mundo existe el protector supremo identificado como El Gran Hermano, un Partido Único, la Policía del Pensamiento, el Partido del Interior u órgano de dirección, y un ficticio enemigo del pueblo llamado Emmanuel Goldstein. El slogan del partido es: “el que controla el pasado, controla el futuro. El que controla el presente, controla el pasado”.
En este mundo existe un idioma único, pero esta vez inventado y llamado Neolengua, con un léxico nuevo. Existen tres estamentos diferentes: el Partido del Interior o dirigentes, la población media o miembros del Partido Único, y por último, los proles, residentes en una parte de la ciudad pobre, llena de suciedad y a los que se define como “(…) inferiores por naturaleza y debían ser mantenidos bien sujetos, como animales, mediante la aplicación de unas cuantas reglas muy sencillas.” (p.65).
En este mundo, en lugar de amor existe el odio, el miedo y el dolor físico, o al menos, eso era lo que Winston ve en sus sueños; las parejas existen para producir niños entregados al Estado; los niños forman parte de asociaciones de espías infantiles, todos espían a todos; los recuerdos son manipulados; no existen ni la vida propia ni el individualismo; el control es constante a través de pantallas situadas en todas partes, así como la “Vaporización” de cualquier sospechoso de disidencia. Se deforman las estadísticas oficiales y los alimentos y bebidas son de pésima calidad para la población general, excepto para los dirigentes. Winston pagará junto a su novia su pecado de amor, de vida privada y de posesión de un alma. El precio será altísimo física y moralmente hasta llegar a su desenlace lógico.
Conclusión
En resumen, son tres novelas construidas con los mismos elementos, es decir, un Estado totalitario con poder y control absoluto de los ciudadanos, tres estamentos claramente disociados, el de los dirigentes con todos los privilegios posibles, uno medio controlado física y mentalmente, vigilado constantemente, receptor de la prohibición de cualquier manifestación individual de pensamiento y obra, y un tercer estamento que es una masa informe destinada a la producción.
Los tres autores son ejemplos claros de personas que vivieron algún totalitarismo, o supieron prever el futuro de una sociedad cada vez más automatizada, industrializada y deshumanizada. Sus novelas son un alegato claro contra los totalitarismos nazi y soviético, pero también contra cualquier totalitarismo pasado, actual o futuro. Las tres invitan a la reflexión sobre el posible futuro de un universo inestable en el que todas las variantes e incógnitas son posibles.

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